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Existe un punto de inflexión en la recuperación de un paciente que está en tratamiento de la adicción. Ese momento suele aparecer alrededor del tercer mes de iniciar la fase de abstinencia. Así lo hemos podido objetivar desde la clínica de desintoxicación IVANE del Hospital Nisa Aguas Vivas. Es en este periodo donde pueden aparecer el consumo de alcohol u otras drogas de forma puntual y en términos coloquiales se denominan “tropiezos”.

La posibilidad del consumo puntual, en ocasiones, no se traduce en una recaída o “volver a lo de siempre” si existe un compromiso real del paciente con el proceso terapéutico y no han existido reaparición de conductas ni comportamientos adictivos. Aunque sí supone extremar y redefinir parte del proceso de tratamiento de la adicción para mantener una abstinencia plena y mantenida.

Llegar al 3º mes de tratamiento

El primer escalón clave en el proceso es el tercer mes de tratamiento. Su mayor o menor riesgo depende de distintos factores: el grado de motivación e implicación personal para la abstinencia (no es lo mismo que ésta sea buscada a que sea obligada por el entorno cercano); la capacidad de autocontrol; el desarrollo de habilidades personales; la estabilidad familiar y apoyo percibido; la aceptación de la persona y la capacidad de cambiar el funcionamiento cotidiano, etc. Por ello, cada paciente puede protagonizar distintas circunstancias que, por ejemplo, le protejan, o que por lo contrario le expongan antes al peligro.

El límite de los tres meses está relacionado con una característica de la evolución que suele seguir al concluir la primera fase de abstinencia y al entrar en la fase de deshabituación. Cuando el paciente se reincorpora a su vida cotidiana, plenamente motivado para mantenerse sin consumir, se va a enfrentar a una serie de retos inmediatos cuyos patrones previos de respuesta conductual han despertado el comportamiento adictivo: comidas familiares, reuniones de amigos, quedarse solos, coincidir con gente consumiendo, etc. Los cuales son como metas u objetivos que cuando son superados con éxito, suponen una inyección de motivación que facilita mantener la abstinencia.

Sin embargo, cuando al cabo de esos tres meses la persona ya ha superado los principales retos, aparece la estabilidad y la rutina, y ya no se perciben las mismas recompensas positivas ni motivacionales cuando se superan ciertas situaciones. Las personas de su alrededor, ya no le felicitarán tanto por llevarlo bien ya que se normaliza el estado y lo que es apoyo se convierte en algo rutinario y exigente. Esto puede suceder en general en torno a los tres meses (siempre con excepciones) y es entonces cuando la motivación parecerá flaquear, puesto que mantenerse abstinentes ya no será una tarea tan recompensada, externa o internamente, y tampoco existirá esa emoción positiva de la gratificación de cumplir las cosas bien.

Esto no significa que el camino de la abstinencia sea más o menos complicado. En realidad, conocer detalles de cómo funciona este proceso nos permite anticiparnos a los problemas y poder planificar soluciones con el objetivo de evitar los tropiezos que puedan sabotear la nueva etapa.

En las terapias psicológicas de grupo que se desarrollan en la clínica IVANE, la prevención de recaídas es uno de los principales temas que se abordan como forma de preparación y terapia personal de los pacientes.

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