25 tlp fb Trastorno límite de personalidad (TLP) y adicciones

El trastorno límite de la personalidad (TLP) afecta a un 2% de la población global y se caracteriza por la impulsividad, desregulación emocional, relaciones personales inestables y experiencias cognitivas semejantes a episodios psicóticos.

 

Puesto que la pérdida del control en las emociones y la impulsividad son los síntomas más característicos del TLP, presenta una elevada comorbilidad con otros trastornos, especialmente en el abuso de sustancias.

Existe una elevada prevalencia de personas con trastornos por uso de sustancias junto con el TLP, dado que entre el 5% y el 32% de los consumidores de drogas cumplen criterios relacionados con el diagnóstico de TLP y viceversa, personas que sufren TLP consumen sustancias en un 57,4% de los casos diagnosticados. Debido a que estos pacientes buscan estímulos novedosos y placenteros y se caracterizan por tener una gran impulsividad, se inician en el consumo de drogas de una forma más precoz.

Las personas con TLP suelen consumir drogas depresoras del sistema nervioso central (opiáceos o alcohol) antes que drogas estimulantes, ya que se utiliza la droga como un ansiolítico, reduciendo el estrés de los acontecimientos vitales y los ataques de ira característicos de este tipo de pacientes. Por otra parte, la elevada impulsividad produce desequilibrios serotoninérgicos y recurren al consumo de sustancias tratando de llenar el vacío existencial que existe en sus vidas.

El tratamiento del TLP presenta una de las tasas más elevadas de abandono, siendo del 66%, por lo que el doble diagnóstico agravaría los porcentajes.

Con tal de conseguir buenos resultados en el tratamiento, el paciente debe recibir un abordaje terapéutico global e integrado en ambos ejes de su trastorno dual, cubriendo por una parte el tratamiento de la adicción y por otra el del trastorno de personalidad, persiguiendo objetivos como: la independencia emocional; la prevención de la recaída en la conducta adictiva; la mejora en la comunicación; el aumento de la autoestima y de la identidad personal; control del estrés y de la frustración; control de la impulsividad y la ira; manejo de las emociones y combatir las ideas suicidas y los intentos de autolesión.

Realizar el tratamiento en un medio hospitalario con un ingreso de duración media resultaría un medio protector en la recuperación del paciente, puesto que se aplicarían diversas técnicas psicoterapéuticas, grupales, psicofarmacológicas, ocupacionales y psiquiátricas.

 

Clara Díez. Psicóloga de IVANE. Centro de Desintoxicación y Patología Dual Valencia.

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