21 fumadores porros precoces fb Fumadores precoces de porros y el trastorno por consumo de cannabis

La edad de inicio en el consumo de cannabis se ha retrasado de forma casi imperceptible, de acuerdo a los datos de la Estrategia Nacional sobre Drogas 2009-2016 que sitúa el rango medio de la edad de inicio en el consumo de cannabis entre los 14,6 y los 14,8 años.

Sin embargo, su consumo crece ligeramente en España, ya que hasta el 7,3% de la población, unos 2,2 millones de personas de 15 a 64 años, afirma haberlo fumado en el último mes, en comparación con el 6,6% en 2013. Además, un 2,1% de los pacientes que consumen afirman que su consumo es diario.

Los datos también reflejan un descenso en el consumo de drogas legales e ilegales entre los menores de edad, aunque los consumidores de cannabis entre 15 y 17 años duplican a los mayores de 35 años (12,6% frente a 5,5%).

El perfil del consumidor de cannabis indica una mayor prevalencia de hombres (74%) frente a las mujeres (26%) y un margen de edad mayoritario entre 15 y 34 años (60%) y con una media de consumo de 2,5 porros al día, en el que el 90% de los casos se hacen mezclados con tabaco.

No sólo el cannabis se identifica como conducta problema, sino la concomitancia de otros comportamientos que rodean a personas que que fuman THC y que pueden generar consecuencias vitales graves a corto, medio y largo plazo. En este contexto, los consumidores problemáticos de cannabis presentan mayor incidencia de iniciar y mantener relaciones sexuales de riesgo, verse inmiscuidos en accidentes de tráfico, problemas familiares, riesgos en la economía, aparición de trastornos mentales, falta de constancia laboral, altercados con las fuerzas de seguridad e inestabilidad en las relaciones sociales cuando se compara con la población no consumidora de cannabis.

El tratamiento de los problemas de abuso y adicción al cannabis puede ser muy exitoso, pero requiere de la responsabilidad y la voluntad de la persona adicta a identificar esta conducta repetitiva y adictiva al cannabis como un problema en su vida que requiere un tratamiento especifico. Una vez identificado que existe un problema, viene la fase de petición de ayuda y de inicio del proceso terapéutico. Justamente el inicio del proceso terapéutico y la adhesión a los profesionales puede verse dificultada por los efectos de la propia sustancia, que genera una sensación de “desconexión” y que puede dificultar la percepción del problema por el sujeto que genera perpetuar la ambivalencia en la petición de ayuda terapéutica.

Otro hecho unido a la conflictividad derivada del consumo, especialmente en el ámbito de la familia, hace que la percepción de los problemas por la adicción se retrase demasiado y la petición de ayuda llegue cuando las consecuencias se encuentran en una etapa muy avanzada. La aparición de alteraciones de conducta y graves conflictos en la convivencia con familia o pareja son los más frecuentes y los que precipitan la llamada crisis psicosocial. Cuanto esto ocurre, recuperar los daños generados y revertir las consecuencias se vuelve más complicado, por lo que es esencial una detección precoz de los posibles problemas antes de su aparición.

El cannabis es una de las drogas que más tiempo permanece en el organismo, por lo que el síndrome de abstinencia puede aparecer después de varias semanas de haberse interrumpido el consumo. Esto hace necesaria una supervisión psiquiátrica y psicológica más prolongada, y un seguimiento intensivo para prevenir recaídas y marcar una directriz nueva de vida.

 

Dra. Alejandra González. Psiquiatra. Directora Terapéutica de IVANE. Centro de Desintoxicación y Patología Dual Valencia.

Fermín Ferrero. Coordinador Psicólogo de IVANE. Centro de Desintoxicación y Patología Dual Valencia.

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