chicaenganchadaredessociales Cuando las redes sociales se convierten en adicción (II)

¿Qué es lo primero que se tiene que hacer cuando se observa que una persona es adicta a las redes sociales? ¿Cuál es la manera correcta de actuar en estos casos?

Lo primero que hay que intentar al observar estas conductas es hacer autocrítica. Cómo usamos las redes sociales. Debemos analizar si las personas que nos conocen y nos rodean hacen alusión a que pasamos muchas horas conectados a las redes sociales. Si detectan que estamos realizando un uso inadecuado de las redes sociales, el abordaje a realizar no necesita de profesionales especializados, pero si es necesario ser escrupuloso y aplicar unas “medidas de uso higiénico” que transforme el uso inadecuado en un uso adecuado.

Por ejemplo:

  • Establecer una franja al día como máximo para conectarse a redes sociales y responder los avisos, realizarlo durante un tiempo estipulado (por norma habitual se establece un máximo de 2 horas delante de cualquier pantalla -TV, ordenador, tablet- al día) por lo que no sería aconsejable invertir más de 30 minutos/día en las redes sociales.
  • Respetar siempre el mismo horario de conexión.
  • No solapar actividades, respetando las responsabilidades sin interrumpirlas (trabajo, estudio).
  • No alterar el tiempo que se invierte en las comidas, en el sueño.
  • Evitar que las redes sociales virtuales invadan nuestras relaciones sociales cotidianas y cara a cara que tenemos con amigos y familiares.

Si se traspasa la frontera y entramos en la adicción a las redes sociales o conducta repetitiva secundaria a otro trastorno mental, la ayuda del profesional se hace necesaria, bien psicólogo o psiquiatra especialistas en adicciones. En estos casos, es necesario que la persona permita la intervención puesto que requiere que el paciente esté en disposición de acudir a terapia y para ello:

1. Debe ser consciente que tiene un problema con las redes sociales;

2. Debe estar dispuesto a acudir a tratamiento y realizar cambios en el comportamiento y la conducta, respetando las medidas y el asesoramiento del profesional;

3. Debe estar dispuesto a invertir esfuerzo y tiempo en mantener estas medidas en espera que estos cambios le supongan un beneficio a corto plazo y a largo plazo. Esta transformación personal muchas veces supone frustrarse, pero es indispensable para llegar una recuperación plena a largo plazo.

Las personas con más riesgo de tener este tipo de adicción son aquellas con importantes dificultades en las relaciones humanas, en la comunicación, con tendencia a tener una baja autoestima y de carácter introvertido. Sin embargo, ¿en qué rango de edad se encuentran los más afectados?

Lo primero que hay que tener en cuenta en el tema de las adicciones es por qué unas personas se enganchan fácilmente y se vuelven adictas a alcohol, drogas y otras conductas adictivas entre las que se incluyen las redes sociales y por qué hay otras personas que son capaces de llevar una vida normalizada en la que integran un uso sano del alcohol (vino en alguna comida) y uso de las redes sociales.

Respecto a esto a nivel específico se sabe poco, pero a nivel general la comunidad científica acepta que existen personas “intrínsecamente más vulnerables” (es decir, por su genética o temperamento ya tienen cierta predisposición o “más papeletas” que el resto de estar en riesgo de ser adictos). Esta “vulnerabilidad intrínseca”, no es suficiente, ni determinante. Pero es necesario que a lo largo de la evolución del ser concurran otros factores “extrínsecos y ambientales” entre los que encontramos los patrones familiares de convivencia, la educación recibida, la formación académica, cómo nos relacionemos con las personas y con los seres queridos…

Los pacientes con adicción exclusiva a redes sociales, siempre que no exista una patología mental grave añadida u otras adicciones, son tratados en IVANE a nivel ambulatorio mediante terapia psicológica denominada “de control de estímulos”, junto con un asesoramiento y mantenimiento de pautas y medidas programadas.

En casos muy específicos, se precisa un tratamiento psicofarmacológico cuando hay síntomas o patología psiquiátrica coadyuvante. En estos casos, las personas son de edad más joven, entre 13-25 años. Además, ésta es la franja que se considera más vulnerable para esta adicción puesto que los sistemas nerviosos, la personalidad y la adquisición de experiencias que apuntalen el proceso madurativo de la persona se está conformando.

Áreas de refuerzo

La adicción a las redes sociales activa a nivel cerebral las mismas áreas de refuerzo que harían sustancias tan tóxicas como la cocaína, el alcohol o el éxtasis. 

Está demostrado que las áreas cerebrales que intervienen en las adicciones son las áreas del refuerzo, de la recompensa, del placer y de las emociones. Y en menor medida intervienen otras áreas como es la del raciocinio. En este sentido el estímulo cerebral que puede provocar la cocaína, el alcohol o el éxtasis que son consideradas sustancias activadoras es similar al impacto visual que puede provocar ciertos estímulos que llaman la atención y cuya vía de acceso es la retina del ojo. Es parecido a lo que ocurre en la ludopatía, el juego de luces y de sonidos no son aleatorios, provocan activaciones cerebrales que influyen en los circuitos hasta llevar a la repetición compulsiva. Los “me gusta”, “tags” o “retweets”, etc., actuarían de forma similar.

Son estímulos visuales que actúan como refuerzos positivos que provocan una satisfacción inmediata en la persona. El placer que provoca es tan intenso que en la persona vulnerable a las adicciones la sume en comportamientos repetitivos, compulsivos con el objetivo de obtener más refuerzos positivos. Esto en las redes sociales se convierte en que la persona pasa mas tiempo pendiente “de la novedad”, “del nuevo me gusta o retweets” e invierte más tiempo en interaccionar con las plataformas sociales. La secuencia posterior es una excesiva inversión del tiempo, pérdida de la libertad y la obsesión y compulsión a la repetición y por tanto en la aparición de la adicción.

Asumida la adicción y detectada la presencia como patología primaria a tratar lo inmediato es asesorar a la persona a buscar ayuda de profesionales adecuados y con experiencia. La fuerza de voluntad es muy importante pero no es lo único. La persona debe tener una motivación alta y es papel del profesional y la alianza terapéutica el que el paciente sea capaz de decidir que cambiar la conducta adictiva y los esfuerzos que conlleva, le va a generar una satisfacción y bienestar mejor que el que tiene siendo preso de la adicción.

La desintoxicación tiene una fase de mantener pautas y restricciones del uso de las redes sociales, evaluar el resultado y realizar un diagnóstico precoz de la existencia de algún trastorno mental subyacente que ha precipitado o actúa de factor perpetuador de la patología adictiva.

En caso de existir, habría que tratarla también para evitar recaídas y mejorar al paciente a largo plazo. Lo casos mas graves de adicción a redes sociales suelen ir acompañados de adicción a sustancias o de patología mental grave, en estos casos no existe la posibilidad de abordaje ambulatorio es necesario realizar un ingreso en una unidad especializada. Sea el abordaje ambulatorio o hospitalario, es necesario utilizar un tratamiento multidisciplinar y de diferentes frentes generalmente que aborden los ejes médico, psicológico, social, familiar y funcional.

En caso de la adicción de las redes sociales, la abstinencia total resulta casi imposible, por ello no es un objetivo terapéutico. El objetivo es poner los filtros suficientes y las medidas adecuada para que el paciente regrese al estado de “uso adecuado”, esas medidas a largo plazo deben ser responsabilidad del paciente y para ello debe estar lo mas fuerte posible a nivel psicológico.

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