alcohol y jóvenes

El consumo de alcohol y otras drogas en la adolescencia es una de las mayores preocupaciones de los padres en nuestro país. El abuso de alcohol es uno de los elementos principales de este problema, aunque no se le da la importancia que merece, ya que ese consumo se infravalora o se excusa muy a menudo, normalizándolo como algo inevitable y poco peligroso, mientras se presta mucha más atención a drogas ilegales cuya presencia absoluta es menor.

 

Uno de los principales problemas del consumo de alcohol en los adolescentes es precisamente el carácter social esta droga: el alcohol es un elemento típico presente en casi cualquier tipo de situación o evento social. Desde quedar a charlar con unos amigos a una cena de honor, pasando por celebraciones de éxitos, reuniones familiares, olvidar (aparentemente) los fracasos o dificultades, hacer regalos, recibir invitados… un largo etcétera de ejemplos tendría como denominador común la presencia de cualquier clase de alcohol. Esto viene potenciado por la gran facilidad de acceso que se tiene, tanto por su abundante presencia como por su bajo coste, lo cual también nos permite entender por qué la prevalencia de su consumo y de sus problemas asociados es mayor en el alcohol que en cualquier otra sustancia.

El fenómeno del botellón que tan en boga se encuentra en nuestro país, y que pone en evidencia los riesgos a los que se expone la juventud cuando consume alcohol de tal forma, es quizás también un ejemplo tanto de la facilidad de acceso y consumo, como del citado factor de iniciación de la juventud.

El elevado nivel de consumo de alcohol en nuestro entorno se ve facilitado por una baja percepción de riesgo asociado a su consumo. La tradicional concepción de las bebidas fermentadas como una forma de alimento (o al menos, con propiedades nutritivas), así como los mitos en torno a falsas propiedades beneficiosas de todo tipo de bebidas espirituosas, son estereotipos que relajan la conciencia de muchos consumidores (o de los padres de esos adolescentes que se están iniciando en el consumo) y que facilitan un consumo mayor.

DROGA DE INICIACIÓN A OTROS CONSUMOS

Otro de los elementos que no debemos perder de vista con respecto a los adolescentes y el alcohol es el papel que éste tiene como droga de iniciación en otros consumos. Aunque no sucede en todos los casos, en numerosas personas el abuso de alcohol se convierte en un puente que abre el paso a otro tipo de sustancias, generalmente drogas no legales como la cocaína, las anfetaminas y el cannabis.

Desde un punto de vista médico-psicológico, la principal advertencia que podemos hacer ante este tipo de consumo es que el alcohol, dado su enorme efecto desinhibidor, abre la puerta a la realización de numerosas conductas de riesgo en los adolescentes (por ejemplo, conducción imprudente de vehículos, practicar sexo sin protección, realización de actos delictivos, implicarse en peleas, etc.). Por otra parte, su abuso en edades tempranas implica una afectación de un cerebro y Sistema Nervioso que se encuentran en fase de formación, y que verán afectadas negativamente la maduración de sus estructuras por causa de un temprano abuso de alcohol.

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