recaida adicciones mas comunes Los 8 puntos clave en la recaída de la conducta adictiva durante el proceso de recuperación

La recaída en las adicciones es un proceso en el que el paciente retoma de forma más o menos intensa, y de forma repetida el comportamiento, los pensamientos previos y el consumo de la sustancia. Esta situación supone una reactivación de adicción, que ya se habían superado anteriormente. Cuando se habla de una recaída, el paciente debe de estar en fase de recuperación, es decir, estar abstinente y haber superado ciertos hitos madurativos en su proceso de tratamiento realizado durante un periodo de tiempo determinado.

Antes de que se produzca una recaída y se llegue al consumo, existen una serie de síntomas que pueden anticipar dicho consumo y pueden servir para realizar una detección precoz y una prevención de la recaída en el consumo de alcohol o la drogodependencia.

Aunque generalmente las recaídas son peligrosas muchas veces son necesarias para analizar, aprender, redefinir el proceso de recuperación y marcar nuevas directrices del abordaje terapéutico.

Los 8 puntos clave que pueden anticipar el consumo y que suelen ser patrones comunes de una posible reactivación de la conducta adictiva son los siguientes:

  1. Retorno del pensamiento obsesivo relacionado con el consumo de la sustancia e importante inversión de tiempo en la recreación y el fantaseo con la posibilidad de la misma. En este sentido, mucho se ha hablado con las “pesadillas de consumo”, la liberación del pensamiento errático en la nocturnidad durante el sueño profundo. Esta situación es diferente al pensamiento obsesivo que el paciente presenta durante el día. En este caso, los onirismos (“sueños de consumo con elevada carga emocional”) son considerados como un elemento necesario e incluso beneficioso en el proceso de desensibilización emocional de la conducta adictiva siempre que no se traduzca en una repercusión matutina por falta de descanso o insomnio.
  2. Descuidar el compromiso de la recuperación, así como alargar o descuidar las citas programadas con el equipo de profesionales tratantes. El alejarse de los profesionales es considerado el primer síntoma de la recaída de la adicción y puede preceder semanas o incluso meses al reinicio de la recaída en el consumo de drogas y la conducta de abuso.
  3. Discusiones y enfrentamientos con el núcleo familiar que generalmente asienta en la alusión por parte del paciente con adicción a la percepción de una falta de confianza o petición de retomar una autonomía y diferenciación no programada por parte de los profesionales acompañantes del proceso terapéutico.
  4. Reactivación de sintomatología previa de corte depresivo o ansioso. En este sentido, signos de impaciencia, irritabilidad y “ansia” (craving) del consumo supone que el consumo de la sustancia aparecerá en breve o ya lo ha hecho de forma puntual.
  5. Aislamiento o evitación de contacto social con personas sanas y protectoras del consumo. Exaltación de resentimientos hacia otras personas, generalmente del núcleo familiar y más implicadas en el proceso de tratamiento
  6. Exceso de confianza y falso autocontrol en relación a la re-exposición de los entornos condicionados en los que el paciente ha mantenido una conducta adictiva previa. El coqueteo con la exposición, sin duda es signo de alarma importante, ya que se siembra “la semilla” en el cerebro que con el tiempo puede germinar y terminar en el pensamiento obsesivo-recreativo que precipite el consumo.
  7. Culpa autoinflingida o derivada a familiares en relación a la percepción de no-alcanzar los objetivos planificados, la minimización de los logros conseguidos y una actitud desafiante o defensiva al hablar del tema de la recuperación.
  8. Preocupación obsesiva por el dinero o por la seguridad financiera. Apremio por la reincorporación laboral sin tener en cuenta las recomendaciones de los profesionales. Obsesión con la imagen y los defectos fí Exigencias personales elevadas y reiterativas.

Cada persona es diferente y presenta unos síntomas propios en las recaídas.

Generalmente, existe una actitud negativa por parte de la persona que sufre adicción a aceptar críticas constructivas. Es decir, que si el paciente presenta menor flexibilidad a la hora de aceptar el feedback y el reflejo de su comportamiento objetivado por los profesionales y su entorno más cercano, cuanto mayor es la reactivación de una futura recaída en la conducta adictiva.

Aunque generalmente las recaídas son peligrosas y existe un gran sufrimiento por parte de la persona y su entorno, el análisis de los profesionales es distinto. Muchas veces son necesarias para analizar, aprender, redefinir el proceso de recuperación y marcar nuevas directrices del abordaje terapéutico. Para ello, es de gran importancia aprender a manejar las situaciones de riesgo, no descuidar el proceso de cambio y mantener un afrontamiento esta enfermedad desde la calma, la constancia, el compromiso y el cambio.

 

Dr. Augusto Zafra. Psiquiatra. Director de IVANE. Centro de Desintoxicación y Patología Dual Valencia.

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